Nolan trabajó en la idea durante unos diez años
El director llevaba desde mucho antes de El caballero oscuro desarrollando una historia sobre personas capaces de compartir sueños.
Para rodar la pelea sin gravedad, Christopher Nolan hizo construir un enorme corredor capaz de girar sobre su propio eje. Joseph Gordon-Levitt tuvo que aprender una coreografía físicamente agotadora mientras paredes, suelo y techo intercambiaban sus posiciones.
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Dom Cobb es un especialista en infiltrarse en los sueños para robar información. Cuando recibe el encargo de implantar una idea en la mente de Robert Fischer, reúne un equipo capaz de construir un sueño dentro de otro sueño. El verdadero peligro no será la misión, sino la culpa que Cobb arrastra por la muerte de Mal.
El origen de la idea, el guion y las reglas que sostienen el laberinto de Christopher Nolan.
El director llevaba desde mucho antes de El caballero oscuro desarrollando una historia sobre personas capaces de compartir sueños.
Nolan utilizó la estructura de un gran golpe: reclutar especialistas, estudiar al objetivo, preparar el plan y superar obstáculos imprevistos.
Cobb actúa como director, Ariadne diseña los decorados, Eames interpreta personajes y Saito financia la operación.
En la mitología griega, Ariadna ayuda a Teseo a salir del laberinto. En la película, la arquitecta guía a Cobb por su propio laberinto mental.
El actor trabajó con Nolan para que la compleja mecánica de los sueños estuviera siempre conectada con la culpa de Cobb y su deseo de volver con sus hijos.
Su idea era que los sueños parecieran reales mientras se viven, de modo que lo extraordinario surgiera dentro de espacios reconocibles.
El equipo construyó una escalera física desde un ángulo concreto y eliminó digitalmente los soportes necesarios para completar la paradoja.
Su objeto es la peonza que pertenecía a Mal. Ariadne fabrica una pequeña pieza de ajedrez y Arthur utiliza un dado cargado.
Sirve para detectar si otra persona está manipulando el sueño, porque únicamente su propietario conoce sus características exactas.
Nolan quiso que los actores reaccionaran ante espacios que realmente se movían y se destruían.
El decorado se construyó dentro de una estructura mecánica. La cámara permanecía conectada al conjunto para que pareciera estable mientras los actores caían.
El actor tuvo que calcular cada salto y cada caída en coordinación con especialistas y con el movimiento del pasillo.
La seguridad era fundamental porque los intérpretes golpeaban paredes que pocos segundos antes habían sido suelo o techo.
Se construyó una falsa locomotora sobre el chasis de un camión para atravesar el tráfico sin necesidad de vías.
Pequeñas cargas y cañones neumáticos lanzaron objetos reales, mientras cámaras de alta velocidad alargaban la destrucción.
El equipo levantó parte del complejo cerca de Calgary y filmó las persecuciones con especialistas capaces de esquiar cargando cámaras.
En vez de mover digitalmente a los personajes, el decorado se inclinaba para que vasos, muebles y actores reaccionaran físicamente.
Al colocar el decorado de lado, los actores podían desplazarse como si descendieran por una estructura vertical de enorme profundidad.
El diseñador Guy Hendrix Dyas calculó que solo una pequeña parte de las escenas dependía directamente de fondos verdes.
La misión de Fischer funciona como una gran maquinaria narrativa, pero el viaje principal ocurre dentro de Cobb. Mal no es realmente su esposa, sino una proyección construida por sus recuerdos, su arrepentimiento y la idea que él mismo implantó en su mente. Para regresar a casa, Cobb debe aceptar que esa copia nunca podrá sustituir a la persona real.
Cada nivel tiene un aspecto propio y una velocidad temporal diferente.
La producción combinó 35 mm anamórfico, VistaVision y 65 mm para adaptar la resolución y el movimiento a cada secuencia.
Nolan recurrió a cámaras de alta velocidad para mostrar cómo unos segundos del nivel superior se convierten en minutos más abajo.
La ciudad lluviosa es neutra, el hotel utiliza tonos cálidos y la fortaleza de nieve presenta una imagen fría y casi clínica.
La caída de la furgoneta, la lucha del hotel, el asalto en la nieve y el limbo avanzan a velocidades diferentes.
El montaje convierte unos instantes en el nivel de la ciudad en una extensa cadena de acontecimientos en los sueños inferiores.
Nolan tomó como referencia la filosofía práctica de Stanley Kubrick, pero la aplicó a una escena de acción mucho más agresiva.
La música no solo acompaña la película: también obedece sus reglas temporales.
La canción de Édith Piaf avisa a los soñadores de que se acerca el momento de despertar.
Hans Zimmer utilizó su ritmo y su relación con el tiempo como inspiración para el sonido grave y prolongado de la partitura.
El antiguo guitarrista de The Smiths aportó una textura íntima que contrasta con los enormes metales y las capas electrónicas.
El tema crece lentamente mientras Cobb regresa con sus hijos y la película se aproxima a su último plano.
Hans Zimmer compitió por mejor banda sonora original, aunque el premio lo ganaron Trent Reznor y Atticus Ross por La red social.
El último plano es famoso por lo que muestra, pero también por lo que decide no mostrar.
La peonza parece tambalearse, pero el montaje termina antes de ofrecer una respuesta definitiva.
Por primera vez, el personaje abandona la necesidad de comprobar su realidad y elige reunirse con sus hijos.
El director ha explicado que la película posee una interpretación interna coherente, aunque no desea imponerla al espectador.
Nolan le explicó qué escenas debía considerar reales para que el actor pudiera interpretar a Miles con seguridad.
Una película original y compleja acabó convertida en uno de los grandes fenómenos de 2010.
Fue candidata a mejor película, guion original, fotografía, dirección artística, música, sonido, mezcla de sonido y efectos visuales.
Venció en fotografía, edición de sonido, mezcla de sonido y efectos visuales.
La ausencia llamó especialmente la atención porque la película sí competía en las categorías de mejor película y guion.
Su recaudación mundial superó ampliamente los 800 millones de dólares, algo poco habitual para una superproducción basada en una idea original.
La producción pasó por Reino Unido, Francia, Marruecos, Estados Unidos, Canadá y Japón.
Christopher Nolan explicó que llevaba aproximadamente diez años trabajando en la forma definitiva del proyecto. Lo que más le fascinaba era que la mente pudiera crear un mundo entero durante el sueño y vivirlo sin darse cuenta de que ella misma lo había construido.
Joseph Gordon-Levitt recordó que la pelea del hotel no consistía simplemente en dejarse caer delante de una pantalla verde. Tuvo que ensayar una coreografía precisa dentro de un corredor que giraba físicamente, aprendiendo a utilizar cada pared como si fuera el suelo.
Hans Zimmer contó que la canción Non, je ne regrette rien no era un detalle aislado: su ritmo y su transformación temporal ayudaron a construir el sonido grave de la partitura y a conectar musicalmente los distintos niveles del sueño.
Michael Caine confesó que el guion le resultó desconcertante y preguntó directamente a Nolan cómo distinguir los sueños de la realidad. Según el actor, el director le indicó que las escenas en las que aparecía Miles debían interpretarse como reales, una pista especialmente provocadora para el final.
La pelea del hotel parece una demostración digital, pero Christopher Nolan hizo construir un pasillo capaz de girar físicamente. Joseph Gordon-Levitt entrenó durante semanas para coordinar sus movimientos con un decorado que transformaba paredes y techo en suelo. La cámara giraba junto a la estructura, por eso el corredor parece permanecer quieto mientras los cuerpos pierden la gravedad. La misma filosofía se aplicó a la falsa locomotora montada sobre un camión, la cafetería destruida con aire comprimido, el bar inclinable, el ascensor construido horizontalmente y la fortaleza levantada en la nieve. Nolan utilizó después efectos digitales para completar y limpiar los planos, no para sustituir toda la acción. Esa mezcla de ingeniería, fotografía y montaje es una de las razones por las que Origen continúa pareciendo tan física y convincente.
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