¡El perro Oveja acabó viviendo con el protagonista!
Biel Montoro adoptó al perro después del rodaje. Lo confirmó el actor en un encuentro de la Academia de Cine.
El director se negó a contratar perros amaestrados y los buscó en protectoras. Durante el rodaje, Oveja y Biel Montoro se hicieron inseparables; la historia traspasó la pantalla y el joven actor acabó llevándose al animal a casa.
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Un adolescente escapa de un centro de menores para encontrar a un perro con el que ha conectado durante una terapia. Su hermano mayor le acompaña en una caravana a través de Cantabria. Detrás del viaje hay una historia real de adopción canina, un rodaje entre pueblos y costas cántabras y un equipo que aprendió a seguir el ritmo de los animales.
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El perro Oveja, las protectoras y los secretos de un viaje por Cantabria.
Biel Montoro adoptó al perro después del rodaje. Lo confirmó el actor en un encuentro de la Academia de Cine.
Daniel Sánchez Arévalo decidió no recurrir a perros profesionales de cine: quería dar visibilidad a la adopción.
El cineasta contó que decidió escogerlo cuando, durante la selección, el animal le puso una pata encima.
Biel Montoro explicó que el reparto debía adaptarse a sus movimientos espontáneos, en lugar de imponerle marcas.
El vínculo creado durante las largas jornadas fue tan fuerte que Oveja respondía al silbido de Montoro.
Montoro contó que continuaba construyendo el vínculo con Oveja incluso después de jornadas de unas once horas.
El director leyó una información sobre programas de terapia y reinserción con perros en centros penitenciarios.
Biel Montoro y Nacho Sánchez trabajaron escenas e improvisaciones para desarrollar una relación verosímil.
Sánchez Arévalo explicó que buscaba a los mejores intérpretes y que los dos le convencieron desde sus primeras pruebas.
Rompió deliberadamente con su costumbre de trabajar con intérpretes como Antonio de la Torre y Raúl Arévalo.
El director quiso salir de su zona de confort trabajando con colaboradores nuevos.
Sánchez Arévalo regresó a los paisajes vinculados a la familia de su padre, nacido en Santander.
El diario de rodaje del director documenta una escena nocturna filmada en ese entorno costero.
La localización de Liendo sirvió para la preparación de secuencias de carretera.
El pintoresco pueblo cántabro aparece en el diario fotográfico de localizaciones del director.
El diario de rodaje retrata al protagonista junto a animales en esta localidad.
La localización costera de Cantabria aparece documentada con fotografías de los dos protagonistas.
El cineasta retrató su trabajo con el Palacio de la Magdalena al fondo.
En ese enclave cántabro el director fotografió a Biel y Nacho durante su viaje cinematográfico.
La autocaravana usada para la aventura fue restaurada para la película y terminó en el jardín de Sánchez Arévalo.
El director explicó que la producción implicó ocho semanas de exteriores en Cantabria.
Sánchez Arévalo recordó que el equipo alcanzaba aproximadamente esa cifra en algunas jornadas.
El director defendió ante Netflix que una historia íntima rodada mayoritariamente en exteriores requería recursos significativos.
Fue su primer largo después de La gran familia española, estrenada en 2013.
El actor pasó tiempo con chicos de perfiles próximos al de su personaje y acudió a un campamento para preparar su interpretación.
Explicó que prefirió no incluir un diagnóstico explícito del personaje para que el público conociera primero a la persona.
Para el director, el núcleo de la historia es la reconstrucción de la relación entre dos hermanos, no únicamente la búsqueda de Oveja.
Se presentó en la Sección Oficial fuera de competición de la edición de 2019.
La película llegó a la plataforma después de su recorrido por festivales y algunas proyecciones.
Tras películas con numerosas tramas entrelazadas, apostó por un viaje lineal y un reparto protagonista reducido.
El director escogió perros que buscaban hogar, no intérpretes caninos adiestrados.
Fue restaurada y después pasó al jardín del director.
Langre, Liendo, Pedreña, Toñanes y otros enclaves conforman el paisaje de la película.
Los protagonistas se prepararon juntos durante semanas para desarrollar su complicidad.
Daniel Sánchez Arévalo tenía claro que no quería un perro profesional que obedeciera cada señal. Organizó un casting entre animales de protectoras porque deseaba destacar la adopción. Oveja fue elegido después de acercarse al cineasta y ponerle una pata encima. Con Biel Montoro ocurrió algo similar: durante semanas improvisaron y aprendieron a entenderse. El actor siguió pasando tiempo con el perro fuera del horario de rodaje y acabó adoptándolo. Cuando la película llegó al Festival de San Sebastián, Oveja ya formaba parte de su familia.
El cineasta, nacido en Madrid e hijo del dibujante santanderino José Ramón Sánchez, regresó a los paisajes con los que mantiene una relación familiar. La producción recorrió costas, pueblos y miradores de Cantabria durante ocho semanas. Entre las localizaciones que dejó documentadas en su diario de rodaje figuran Langre, el mirador de Erillo en Liendo, Carmona, Pedreña y los acantilados de Bolao. El paisaje no es únicamente un fondo: acompaña el reencuentro emocional de los hermanos.
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Leer curiosidades →Ficha basada en entrevistas directas al director y sus protagonistas, publicaciones de la Academia de Cine y el diario de rodaje en Cantabria. Las anécdotas se atribuyen a las personas que las relataron. No se ha usado IMDb como fuente.
Revisión editorial: 21 de octubre de 2026.