Más de 2.000 aspirantes participaron en el casting
Los responsables organizaron talleres durante meses antes de elegir a la mayoría del reparto.
La mayoría de los intérpretes no eran actores profesionales. Tras meses de talleres en comunidades de Río, Fernando Meirelles encontró un reparto cuya autenticidad cambió para siempre la película.
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Una de las películas más influyentes del siglo XXI, con montaje frenético, fotografía casi documental y un reparto formado en talleres de interpretación.
Los responsables organizaron talleres durante meses antes de elegir a la mayoría del reparto.
La novela nació tras años de investigación sociológica y de su propia experiencia en Cidade de Deus.
El movimiento constante sitúa al público dentro de la favela y convierte la violencia en algo inmediato.
La sensación de caos es fruto de ensayos y planificación, no de improvisación.
Los saltos temporales, congelados y narración de Buscapé construyen una estructura muy original.
Varias escenas utilizaron otras localizaciones de Río por cuestiones logísticas y de seguridad.
Su estilo visual dejó huella en películas, series y videoclips durante los años siguientes.
Dirección, guion adaptado, fotografía y montaje consolidaron su prestigio internacional.
Fernando Meirelles explicó que quería evitar actores famosos para que el público olvidara que estaba viendo una película y sintiera que observaba vidas reales.
Ciudad de Dios reunió a miles de jóvenes en un casting comunitario, convirtió a desconocidos en protagonistas internacionales y utilizó un lenguaje visual que transformó el cine criminal moderno. Su energía sigue pareciendo contemporánea más de veinte años después.