Un casting de unas 600 personas
Fesser buscaba intérpretes con discapacidad intelectual que aportaran personalidad propia, no actores que imitaran una discapacidad. Tras un proceso enorme, eligió al grupo que terminaría formando Los Amigos.
Después de elegir a sus protagonistas entre unas 600 personas, Javier Fesser y David Marqués reescribieron la historia para incorporar su manera real de hablar, sus experiencias y hasta algunos rasgos de su vida. Por eso Campeones no parece observar a sus personajes desde fuera: avanza con ellos.
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Marco, un entrenador de baloncesto con más problemas de los que está dispuesto a reconocer, es condenado a realizar servicios comunitarios al frente de un equipo formado por personas con discapacidad intelectual. Lo que comienza como un castigo termina desmontando muchos de sus prejuicios y también los del espectador.
El casting, la reescritura del guion y las historias reales que convirtieron una comedia deportiva en un fenómeno social.
Fesser buscaba intérpretes con discapacidad intelectual que aportaran personalidad propia, no actores que imitaran una discapacidad. Tras un proceso enorme, eligió al grupo que terminaría formando Los Amigos.
Cuando el reparto ya estaba elegido, Fesser y David Marqués revisaron la película para acercar cada personaje a la persona que lo interpretaba. Sus expresiones, experiencias y formas de relacionarse pasaron a formar parte de la historia.
Recaudó algo más de 19 millones de euros y reunió a casi 3,3 millones de espectadores en España. Su éxito superó con mucho las previsiones y la mantuvo durante semanas entre las películas más vistas.
La historia original de David Marqués se inspiró en ADERES Burjassot, un club valenciano de deporte adaptado que acumuló numerosos campeonatos de España. El espíritu del equipo ayudó a dar forma a Los Amigos.
Hasta entonces, sus largometrajes habían partido de ideas propias o de universos que él había desarrollado. Aquí recibió una historia concebida por David Marqués y la convirtió en una película muy personal.
El director dejó claro que una versión protagonizada por actores sin discapacidad habría sido otra película y no le interesaba. La autenticidad del proyecto dependía de quién ocupara la pista.
Fesser evitó tratar a los personajes con solemnidad o condescendencia. La comedia nace de sus personalidades, de los choques con Marco y de situaciones cotidianas, no de convertir la discapacidad en un chiste.
El actor explicó que trabajó con menos cálculo de lo habitual. Muchas escenas dependían de escuchar y reaccionar a compañeros imprevisibles, algo que terminó acercándolo al desconcierto real de Marco.
El director valoró la espontaneidad por encima de repetir una toma de forma idéntica. Algunas reacciones inesperadas funcionaban mejor que lo escrito y el equipo aprendió a dejar espacio para que ocurrieran.
Su papel de Marín le valió uno de los tres premios Goya de la película. Su discurso de agradecimiento, centrado en la inclusión y en la idea de que nadie debía sentirse inferior, se convirtió en uno de los momentos más recordados de aquella gala.
Se llevó mejor película, mejor actor revelación para Jesús Vidal y mejor canción original por “Este es el momento”, de Coque Malla. Javier Gutiérrez estuvo nominado, pero no ganó por este trabajo.
“Este es el momento” acompaña el desenlace y terminó ganando el Goya a mejor canción original. Su tono celebratorio encaja con una película que redefine qué significa realmente ganar.
La Academia de Cine la seleccionó como representante española para la categoría internacional. No llegó a entrar entre las nominadas finales, pero la campaña amplió su recorrido fuera de España.
Athenea Mata da vida a Sonia y aporta una mirada que expone las inseguridades del protagonista fuera de la cancha.
Como Julio, responsable del club, funciona como contrapeso de Marco. No necesita grandes discursos: su paciencia y su forma de tratar a los jugadores muestran desde el principio lo que el entrenador todavía no comprende.
La actriz que interpreta a Collantes obtuvo una nominación como actriz revelación. Su personaje, directo y combativo, rompe enseguida con cualquier imagen pasiva o edulcorada de la discapacidad.
Buena parte de la transformación de Marco ocurre fuera de la cancha: en el autobús, en los vestuarios y durante la convivencia. El baloncesto da estructura al relato, pero el verdadero aprendizaje nace del contacto diario.
Los Amigos terminan como subcampeones, pero celebran el resultado con una alegría que desconcierta a Marco. La escena resume la película: ganar no siempre significa quedar primero.
Marco cree que ha llegado para enseñar, pero es él quien necesita cambiar. El guion desplaza poco a poco el problema: no está en el equipo, sino en los prejuicios y en la incapacidad del entrenador para relacionarse sin sentirse superior.
La mayor parte del rodaje se realizó en Madrid y sus alrededores. Las escenas del viaje y la llamada “secuencia canaria” utilizaron localizaciones de la provincia de Huelva, especialmente la zona de Islantilla.
La cámara permanece cerca de los jugadores, recoge miradas, tropiezos y celebraciones. El resultado no depende de que el baloncesto sea técnicamente perfecto, sino de que entendamos qué está viviendo cada personaje.
La historia fue adaptada en otros países, incluida una versión estadounidense titulada Champions. Fesser ha señalado que la original conserva una singularidad difícil de reproducir: sus personajes fueron escritos alrededor de las personas reales elegidas para interpretarlos.
El cariño del público permitió reunir de nuevo a buena parte del reparto en una secuela estrenada en 2023. La continuación cambió el baloncesto por una aventura ligada al atletismo y a los deportes electrónicos.
Uno de los mayores logros de la película es que habla de integración sin adoptar el tono de una campaña institucional. Primero hace reír y crea cariño por sus personajes; la reflexión llega después, casi sin pedir permiso.
Las decisiones creativas que explican por qué la película conectó con un público tan amplio.
Su arrogancia, su miedo a ser padre y su incapacidad para escuchar lo mantienen bloqueado. El equipo no lo “cura”; simplemente le obliga a mirar la vida desde un lugar menos cómodo.
Cada jugador tiene su propio carácter, deseos, manías y sentido del humor. La película evita presentar al equipo como una masa uniforme y permite que cada integrante encuentre su espacio.
Tras el estreno, la película se mantuvo varias semanas en lo alto de la taquilla. Su crecimiento no fue solo publicitario: muchos espectadores salían recomendándola como una experiencia divertida y emocional para públicos muy distintos.
El gran hallazgo de Campeones fue invertir el método habitual. En lugar de pedir a los intérpretes que encajaran en personajes cerrados, el equipo modificó esos personajes para acercarlos a quienes acababan de seleccionar. Esa decisión permitió conservar giros de lenguaje, reacciones y rasgos personales que un guion escrito desde fuera difícilmente habría imaginado.
Fesser explicó que durante el proyecto dejó de pensar en demostrar que todos somos iguales: el rodaje le enseñó que somos diferentes y que precisamente ahí reside el valor de cada persona. Javier Gutiérrez, por su parte, reconoció que trabajó de una manera menos controlada y más abierta, dejándose sorprender por sus compañeros. La transformación de Marco también fue, en cierta medida, la del propio equipo profesional que hizo la película.
Una comedia de más de dos horas protagonizada por numerosos debutantes con discapacidad intelectual no parecía, sobre el papel, la apuesta comercial más sencilla. Sin embargo, Campeones terminó liderando el cine español de 2018 con más de 19 millones de euros y cerca de 3,3 millones de espectadores. Después llegaron el Goya a mejor película, la elección para representar a España en los Óscar y una secuela. El riesgo acabó convertido en fenómeno.
La historia más importante de Campeones ocurrió antes de rodar. Javier Fesser y su equipo vieron a unas 600 personas hasta encontrar a los integrantes de Los Amigos. Cuando ya los tenían delante, comprendieron que no debían obligarlos a interpretar personajes diseñados por otros. Reabrieron el guion y lo adaptaron a sus voces, su humor, sus experiencias y su forma de estar en el mundo. De ahí nace la sensación de verdad que atraviesa la película: el reparto no fue contratado para encajar en Campeones; Campeones cambió para encajar en su reparto.
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